Universo Bio
Segundo apartado:
Universo Bio y su relación con la Economía Social y Solidaria
He elegido Universo Bio porque me parece una iniciativa interesante para analizar la relación entre consumo ecológico y Economía Social y Solidaria (ESS). A mi parecer, no es un caso tan claro como una cooperativa o una asociación sin ánimo de lucro, pero precisamente por eso resulta útil porque permite reflexionar sobre hasta qué punto una organización que promueve productos ecológicos puede acercarse a los principios de la ESS y qué elementos le faltarían para hacerlo de forma más completa.
La ESS, según la Carta de Principios de REAS, no se define solo por vender productos sostenibles o “buenos”, sino por una manera concreta de organizar la actividad económica. Entre sus principios están la equidad, el trabajo digno, la sostenibilidad ambiental, la cooperación, el compromiso con el entorno y una forma de entender la economía que ponga la vida en el centro. Es decir, no basta con que el producto sea ecológico; también importa cómo se toman las decisiones, cómo se reparte el valor generado y qué relación existe con las personas productoras, trabajadoras y consumidoras.
Desde este punto de vista, considero que Universo Bio sí conecta con algunos valores de la ESS, sobre todo con la sostenibilidad ambiental y con la promoción de un consumo más responsable. En un contexto de crisis ecológica y de creciente preocupación por la alimentación, las iniciativas que facilitan el acceso a productos ecológicos pueden contribuir a transformar hábitos de consumo y a generar más conciencia sobre el impacto social y ambiental de lo que compramos. Esa aportación no es menor, porque ayuda a cuestionar un modelo alimentario muy basado en la intensificación productiva, las cadenas largas de distribución y la lógica del precio por encima de cualquier otra consideración.
Es más, el contexto del sector refuerza el interés del caso. España tiene un peso muy importante en producción ecológica y mantiene una posición de liderazgo en Europa, pero el consumo interno todavía tiene bastante margen de crecimiento. En 2024, el gasto en productos ecológicos alcanzó los 2.890 millones de euros, con un gasto per cápita de 59,44 euros. Además, el 94,2 % del consumo ecológico se realizó en el hogar y estos productos representaron solo el 3,2 % del gasto total en alimentación. Estos datos muestran que existe una base productiva fuerte, pero que todavía no se ha generalizado del todo un consumo ecológico amplio y cotidiano. En ese marco, proyectos como Universo Bio pueden desempeñar un papel importante acercando este tipo de productos a más personas consumidoras.
Sin embargo, para valorar su encaje dentro de la ESS hay que ir un paso más allá. El elemento clave no es solo qué vende, sino cómo está organizada la entidad. Una organización está claramente vinculada a la ESS cuando, además de ofrecer productos sostenibles, incorpora mecanismos de participación democrática, transparencia en su funcionamiento, relaciones justas con proveedores, condiciones laborales dignas y un compromiso claro con el territorio y con la comunidad. En el caso de Universo Bio, con la información pública disponible, no parece fácil afirmar de manera rotunda que cumpla todos estos aspectos. Por eso, me parece más riguroso decir que se trata de una iniciativa con sensibilidad socioambiental y con puntos de contacto con la ESS, más que presentarla como un ejemplo pleno de economía social y solidaria.
Aun así, esto no resta valor al caso, sino que lo hace más interesante. Permite diferenciar entre una empresa con orientación ecológica y una entidad claramente inserta en la ESS. Esa diferencia es importante porque hoy en día muchas organizaciones incorporan discursos de sostenibilidad, pero no siempre transforman de verdad sus formas de gestión, propiedad o reparto del beneficio. Justamente por eso, analizar Universo Bio desde esta mirada crítica ayuda a entender que la transición hacia una economía más justa no depende solo del tipo de producto, sino también de la estructura económica y social que hay detrás.
En cuanto a propuestas de mejora, creo que Universo Bio podría estar más conectada con los principios de la ESS si avanzara en varias direcciones. En primer lugar, sería positivo reforzar la transparencia, publicando información sobre sus criterios de compra, condiciones laborales, relación con proveedores, impacto ambiental y destino de los excedentes. En segundo lugar, podría incorporar más participación de personas consumidoras o productoras en ciertos espacios de decisión. En tercer lugar, sería interesante reforzar el vínculo con el territorio, priorizando circuitos cortos y colaboraciones estables con pequeña producción local. Y, por último, también sería importante trabajar la dimensión social del acceso, ya que uno de los grandes retos del consumo ecológico sigue siendo evitar que quede limitado a sectores con mayor poder adquisitivo. Acercarse a la ESS también implica pensar en cómo hacer este tipo de consumo más inclusivo y accesible.
Para entender mejor esta diferencia, resulta útil comparar con iniciativas como Som Alimentació, una cooperativa de consumidores que se presenta no como “un supermercado ecológico más”, sino como un proyecto orientado a impulsar un modelo de consumo más sostenible, justo y democrático. En este caso no solo importa que los productos sean ecológicos, sino también que la estructura sea participativa y cooperativa, y que el objetivo vaya más allá de la venta. Este tipo de experiencias muestran que, dentro del ámbito alimentario, la ESS implica una transformación más profunda que la simple comercialización de productos bio.
En resumen, considero que Universo Bio puede entenderse como una iniciativa valiosa en el campo del consumo ecológico y responsable, con una relación parcial con los principios de la Economía Social y Solidaria. Su principal conexión está en la apuesta por la sostenibilidad ambiental y por una alimentación más consciente. No obstante, su pertenencia a la ESS dependería de aspectos más estructurales, como la participación democrática, la transparencia, la justicia en las relaciones económicas y el compromiso comunitario. Precisamente por eso, me parece un caso interesante: porque permite ver que no toda sostenibilidad es automáticamente ESS, y que avanzar hacia ella exige transformar no solo lo que se vende, sino también la manera en que se organiza la actividad económica.
Tercer apartado:
Bibliografía
Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. (2025). Informe: Caracterización de la producción ecológica en España 2024. Gobierno de España.
Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. (2025, 29 de diciembre). La producción ecológica bate un récord de exportaciones, con un saldo de 3.102 millones de euros en 2024, y consolida su liderazgo europeo. Gobierno de España.
REAS Red de Redes. (s. f.). Carta de la Economía Solidaria.
Som Alimentació. (2017, 23 de septiembre). Qué es Som Alimentació.
Som Alimentació. (s. f.). La cooperativa.


Este es un espacio de trabajo personal de un/a estudiante de la Universitat Oberta de Catalunya. Cualquier contenido publicado en este espacio es responsabilidad de su autor/a.